La religión y la identidad bélica española.

Al escribir la historia, sobre todo en la corriente más tradicional, se ensalza a unos como héroes y a otros como villanos. En el caso de la historiografía española, siempre se ha encontrado la dicotomía entre los cristianos, mostrados como “salvadores”, y el resto, considerados infieles y marionetas del demonio a los que, o bien había que eliminar, o bien liberar de esa ceguera que no les permitiría alcanzar el perdón eterno. Aunque, lo que en un futuro sería España, no participó activamente en las grandes Cruzadas de Tierra Santa, llevó el grito de Deus vult (Dios lo quiere) hasta su última expresión, usándolo para justificar la mayor parte de sus actos bélicos, y que es especialmente relevante en tres momentos de su historia: la (mal dicha) reconquista, la conquista y colonización del Nuevo Mundo, y la Guerra Civil española.

Un distintivo que marcaría el desarrollo de la Península Ibérica en todos sus planos, fue la conquista y posterior aculturación de los árabes, quienes llegaron a conquistar tres cuartos del territorio peninsular, iniciando un largo proceso de arabización e hibridación cultural, como ya había ocurrido con los romanos tiempo atrás. Esto supuso la división teórica entre los cristianos del norte y los árabes del sur, aunque en la práctica son muchas las muestras de comunicación pacífica e intercambio cultural. Sin embargo, ya desde ese momento, mucho antes de que surgiera España tal y como la entendemos hoy en día, se empezó a mitificar y ensalzar la labor de esos pequeños reinos cristianos que, con la ayuda de Dios y en honor a su nombre, recuperaron el territorio peninsular de los “infieles”. Este momento fue bautizado como Reconquista, e inició un discurso histórico donde los españoles, abanderados por la religión cristiana, y posteriormente católica, emprendieron su misión de luchar en nombre de Dios y en favor de la Iglesia que ellos creían única y verdadera, fijándose este objetivo en la identidad propia del país y su monarquía.

Historia de la instauración del califato de Córdoba por Academia Play

Avanzando en la historia, y tras la pérdida de muchos fieles como consecuencia de la Reforma religiosa, los españoles consideraron que los indígenas del continente americano eran almas puras que Dios les había ofrecido para compensar el daño. Una vez más, como justicieros del catolicismo, aceptaron la misión de evangelizar esas ánimas con el fin de llevarlas por el buen camino de la fe verdadera y universal. Durante este proceso, y tras conocer mejor los rituales y la idolatría prehispánica, se cambió el discurso. Se deja de ver a aquellas personas como lienzos en blanco sobre los que verte su doctrina, para iniciar una narrativa similar a aquella que se utilizó durante la Reconquista, en la que estos infieles habían sido engañados por el demonio para adorar a falsos dioses, siguiendo rituales similares a los católicos pero con variaciones que no podían ser producto más que del mismísimo demonio. De esta forma se crea un paralelismo entre la narración histórica de dos momentos de inflexión en la historia de España, y que se ha visto condicionada por una lectura del pasado en la que se ha querido:

“Évoquer le lien existant entre la Reconquête de la Péninsule Ibérique et la Conquête des Nouveaux Mondes”

“Evocar el vínculo existente entre la Reconquista de la Península Ibérica y la Conquista del Nuevo Mundo”

-Prólogo del libro Les processus d’américanisation coordinado por

Louise Bénat-Tachot, Serge Gruzinski y Boris Jeanne.

Ya en pleno siglo XX, y con este discurso de unión entre el catolicismo y España asentado profundamente en la identidad de muchos españoles, se retoma de forma más consciente durante la Guerra Civil española, donde los sublevados, dirigidos por Franco, tomaron el papel de esos pequeños reinos cristianos de la Edad Media que consiguieron liberar la península de aquellos, que según su punto de vista, trataban de destruirla alejándola de la sombra del Dios católico. En este caso los nuevos infieles a los que se enfrentaban, los defensores de la II República española, no eran juzgados por creer en otro Dios, ya que o bien eran ateos/agnósticos o bien católicos, sino que eran sentenciados por haber destituido a una monarquía que durante mucho tiempo había adoptado la representación de la religión en su figura. Además, aprovechaban los ataques de símbolos divinos, como las iglesias y las personas que a ellas consagraban su vida, como excusa de actos como la Matanza de Badajoz.

De esta manera, podemos observar como a la hora de escribir la historia se recurren a los mitos del pasado para justificar los actos del presente, ligando las identidades sociales a factores superiores que suenen a bien común y universal por los que haya que luchar a toda costa.

La Guerra Civil fue una Cruzada y una Guerra de Liberación por Tratado de Lisboa

2 comentarios sobre “La religión y la identidad bélica española.

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